Thank you for the music!

El segundo día en que este grupo visitó Londres es el día que me tocó escribir a mí (en realidad lo pedí, pero después sabrán por qué).

Nos levantamos temprano, pero no tanto como otros días. A esta altura del viaje todos venimos acumulando cansancio y cada vez cuesta más bajar a desayunar temprano. Algunos se durmieron y otros eligieron ponerse tres alarmas y estar en hora, y todos logramos salir hacia la estación Cambridge Rail Station en un tren que nos llevó a Kings Cross en Londres. Aunque vale aclarar que hasta que no arrancó, ninguno de nosotros sabía si nos habíamos subido al tren correcto.

Al llegar a Londres caminamos (corrimos) hacia el British Museum donde cada uno lo recorrió según sus intereses. El museo está dividido por culturas como la egipcia, romana, latina, etc. Muchos de los objetos allí exhibidos fueron obtenidos por Inglaterra en la época del Imperialismo y hoy en día permanecen allí, pero con acceso a todo aquel que quiera visitar el museo. Muy al estilo uruguayo entramos al museo como si no fuéramos un grupo, ya que si ibas en grupo tenías que agendarte y por un cambio de día que tuvimos nunca recibimos la confirmación de nuestra reserva así que fingimos estar todos separados y entramos en silencio.

Cuando salimos algunos lo hicieron por la puerta opuesta, pero nos logramos reunir de vuelta, y nos fuimos a almorzar a Mc Donalds donde nos dieron cualquier cosa menos la cantidad de papas que habíamos pedido y donde creímos haber ganado 1000 libras con unos stickers pero que probablemente haya sido solo un fallo en la comprensión lectora.

Por la tarde subimos al London Eye, hicimos la vuelta completa escuchando música y sacando fotos de la vista de Londres desde la altura. Al bajar tuvimos un pequeño descanso en un parque allí mismo donde vimos una fila infinita de gente caminando a vaya a saber uno dónde.

Luego, tomamos el crucero por el río Támesis, pasamos debajo de muchos puentes, nos morimos de frío, sacamos fotos y nos bajamos luego de contemplar la ciudad desde otra perspectiva.

A continuación, fuimos en subte a Covent Garden, un pequeño mercado en un distrito comercial y cultural de la ciudad donde también hay artistas callejeros. Quise hacer la experiencia del Tea Time, y pagué 250 pesos uruguayos por un poco de agua caliente con un gusto horrible pero igual valió la pena.

Ya de tardecita llegamos a mi parte favorita del día donde tomamos rumbo al teatro Novello para disfrutar del musical Mamma Mia. Fuimos todo el camino saltando hasta que me senté y escuché la primera canción y ya estaba llorando. El musical fue increíble, todos terminamos muy contentos. Al finalizar emprendimos regreso a Cambridge.

Nos queda solo un día de clase donde nos graduaremos y el hecho de estar terminando esta experiencia hace que este día tan lindo sea también muy nostálgico. Falta poco para volver, pero ya estamos planeando el siguiente viaje.

Saludos.

Manu