Nuestro segundo vuelo llegó antes de la hora pensada. Estuvimos rato caminando por el aeropuerto de Londres. Cuando encontramos migración y agarramos las valijas, nos estaba esperando el encargado de nuestro transfer para llevarnos al hotel. En el recorrido que duró 1 hora y algo nos llevamos nuestra primera impresión de Londres, gracias a Manuel, quien nos presentó la cuidad.
Llegamos al Royal National Hotel, salimos ágilmente hacia la Russell Square Station para tomar el subte hacía Green Park. Comimos unos sándwiches mientras aguardábamos la subida al bus turístico por Londres de noche. La señora que organizaba la subida de los grupos gritaba mucho, pero estaba solo haciendo su trabajo. El guía le puso onda, pero hablaba tan rápido inglés, haciendo chistes que no nos causaban mucha gracia.
Paseamos por toda la ciudad de noche. Desde el bus, en el segundo piso, apreciamos el Big Ben, el Tower Bridge, Trafalgar Square, el London Eye, Saint Paul’s Cathedral y todos los edificios radiantes de la city iluminados, ¡todo era increíble! Ya estábamos en Londres.
El tour terminó en un lugar distinto a lo previsto, por lo tanto tuvimos que encontrar el camino al hotel. Primero paramos en un supermercado y después… jugaba Uruguay. Algunos lo miraron, otros se durmieron en el camino y otros ni lo intentaron. Luego de eso, a las 2 de la mañana, cuando intentamos dormir no pudimos porque hacía mucho calor y en las habitaciones no había aire; la cuidad no está preparada para el calor intenso de estos días.
¡Nos juntamos algunos que teníamos el mismo problema y fuimos a tocar la puerta de las profes! Por suerte Ana Inés salió a nuestro rescate. Fuimos a recepción a preguntar si habían ventiladores, pero no cumplimos con la misión. Dormimos como pudimos, solo que un poquito tarde.

